El sector citrícola valenciano celebra un año histórico: las exportaciones han superado los 2.580 millones de euros, un 21% más que en la campaña anterior. Este crecimiento confirma la fortaleza del campo valenciano y la calidad de los productos, con las mandarinas y naranjas como grandes protagonistas en los mercados europeos. La demanda internacional sigue en aumento, impulsada por la reputación de los cítricos de la Comunidad Valenciana como sinónimo de frescura, sabor y sostenibilidad.
Desde cooperativas como Cocalni, este incremento se vive con orgullo y responsabilidad. Cada caja de fruta que cruza las fronteras representa el esfuerzo de cientos de familias agricultoras que trabajan con pasión por mantener vivo el valor del campo y garantizar productos de calidad excepcional. Además, el modelo cooperativo refuerza la economía local y promueve una agricultura sostenible que mira al futuro sin perder sus raíces.
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