En Cocalni creemos en la fuerza de lo auténtico. Cada una de nuestras mandarinas nace del trabajo cuidadoso de nuestros agricultores y del compromiso de la cooperativa con la calidad y la sostenibilidad. Por eso, hoy te traemos una receta que rinde homenaje a ese sabor inconfundible: un helado de mandarina casero, refrescante y lleno de matices, perfecto para sorprender en cualquier ocasión.
El dulzor natural, la acidez equilibrada y el aroma fresco de la mandarina hacen que este postre sea una celebración del producto local, de temporada y cultivado con dedicación.
Ingredientes para 4 personas
- 8 mandarinas
- 200 g de nata líquida
- 3 yogures naturales
- 4 cucharadas de azúcar
- 2 cucharadas de pistachos molidos
- Miel al gusto
Preparación paso a paso
1. Preparar las mandarinas
Lava las mandarinas frotando la piel con un estropajo suave y sécalas. Ralla la piel de 7 mandarinas y resérvala. Exprime su jugo y mézclalo con dos cucharadas de miel. Reserva.
2. Montar la nata
Bate la nata líquida con varillas hasta que quede montada. Añade lentamente el azúcar para integrarlo.
3. Mezclar yogur y mandarina
En un bol, vierte los tres yogures, añade tres cucharadas de miel y la ralladura de las mandarinas. Mezcla bien.
4. Integrar todo y congelar
Añade la mezcla de yogur a la nata montada con movimientos envolventes. Pasa la crema a una heladera o a un recipiente apto para congelador. Deja reposar tres horas, batiendo cada media hora para evitar la formación de cristales.
5. Decoración final
Pela una mandarina y corta la piel en tiras finas. Forma bolas de helado, colócalas en un plato y decora con los gajos, las tiras de piel y el jugo con miel reservado.
6. Toque crujiente
Espolvorea los pistachos molidos antes de servir.
Un postre fresco, aromático y con sello valenciano
Este helado es mucho más que un postre: es una manera de disfrutar el sabor de nuestras mandarinas de forma diferente y deliciosa. Con su textura suave, el contraste dulce de la miel y el toque crujiente del pistacho, cada cucharada es una invitación a saborear el Mediterráneo.
Las mandarinas de Cocalni, Cooperativa Citrícola, cultivadas con respeto por la tierra y tradición, aportan el aroma y la frescura que hacen de esta receta un éxito asegurado.
