La campaña citrícola valenciana llega a la mitad de su temporada con un balance desigual respecto a las expectativas iniciales. Aunque se anticipaba un inicio favorable por la menor producción y unos precios altos en origen, la realidad en los mercados europeos ha sido otra. La fuerte presencia de cítricos sudafricanos al comienzo de la campaña, especialmente en el segmento de los pequeños cítricos como la clemenules, frenó la demanda y mantuvo los precios por debajo de lo previsto, complicando la rentabilidad de esta primera fase.
Además de la presión de las importaciones, la producción se ha visto afectada por factores climáticos y fitosanitarios que han elevado el porcentaje de fruta descartada o destinada a industria, reduciendo todavía más los ingresos de los productores en este tramo inicial. Personal del sector destaca que los niveles de cotización en destino han sido inferiores a un euro por kilo, claramente por debajo de campañas anteriores, lo que ha marcado un sabor agridulce en la primera parte de la temporada.
A pesar de estas dificultades, el sector afronta la segunda parte de la campaña con cierto optimismo moderado. Las primeras operaciones con variedades híbridas como clemenvilla, sando y tango han comenzado con precios considerados aceptables, y se confía en que la reducida competencia importadora y un posible descenso en la producción de competidores como Marruecos y Turquía puedan favorecer la salida comercial de los cítricos valencianos en los próximos meses. Si la demanda se normaliza, la campaña podría remontar en esta fase final.
Leer la noticia original en Castellón Plaza.
