Las lluvias frenan la recolección y elevan el riesgo de pixat
La campaña de la clemenules, una de las variedades más representativas de la citricultura valenciana, encara su tramo final marcada por la inestabilidad meteorológica. Las lluvias registradas en las últimas semanas han obligado a frenar la recolección en muchas zonas productoras, dificultando la entrada en campo y generando un exceso de humedad que incrementa el riesgo de pixat, un problema que afecta directamente a la calidad del fruto en un momento clave de la campaña. Esta situación llega justo cuando se estaba cerrando la primera parte de la comercialización.
Presión en los precios y elevada tasa de destrío
A las dificultades climáticas se suma un contexto comercial complejo. Durante los meses previos, la fuerte presencia de cítricos sudafricanos en los mercados europeos ha limitado la capacidad de recuperación de los precios de la clemenules valenciana. Esta presión en los lineales se ha traducido en cotizaciones ajustadas y en un alto porcentaje de destrío, que en algunos casos alcanza entre el 20 % y el 25 % de la producción, destinada a industria o descartada por problemas de calibre o calidad.
Mirando a la segunda parte de la campaña con prudente optimismo
Pese a este cierre complicado de la clemenules, el sector afronta la segunda parte de la campaña citrícola con un optimismo moderado. Las primeras operaciones con variedades como clemenvilla, sando o tango se están cerrando a precios más estables, lo que permite encarar los próximos meses con mejores expectativas.
Además, las lluvias, más allá de los problemas puntuales en recolección, han contribuido a recargar acuíferos y embalses, reduciendo la necesidad de riego y los costes asociados. Esta combinación de factores podría ayudar a aliviar la presión sobre el mercado y sentar una base más favorable de cara al inicio de 2026.
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