La provincia de Castellón continúa viendo cómo disminuye su superficie dedicada al cultivo de cítricos. Según los últimos datos, durante 2025 se han abandonado alrededor de 400 hectáreas, una cifra que confirma una tendencia preocupante que se repite año tras año. Este retroceso no responde a una única causa, sino a la combinación de varios factores que afectan directamente a la rentabilidad del sector y al relevo generacional en el campo.
Falta de rentabilidad y envejecimiento del sector
Entre los principales motivos del abandono citrícola se encuentran el aumento de los costes de producción, los precios en origen insuficientes y la presión de la competencia exterior. A ello se suma el envejecimiento de los agricultores y la dificultad para que los jóvenes apuesten por la actividad agraria como salida profesional. En muchas explotaciones pequeñas, mantener los campos en producción ya no resulta viable económicamente, lo que acaba derivando en su abandono.
Un reto estructural para el futuro del campo
La pérdida continuada de superficie citrícola no solo tiene un impacto económico, sino también social y territorial. El abandono de tierras afecta al paisaje, incrementa el riesgo de plagas y dificulta la sostenibilidad del medio rural. Frenar esta dinámica pasa por medidas estructurales que refuercen la rentabilidad del agricultor, apoyen la modernización de las explotaciones y pongan en valor el papel estratégico del sector citrícola en la provincia.
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