La campaña citrícola en Castellón ha dejado un balance agridulce, marcado por una combinación de factores que han condicionado los resultados finales. Por un lado, los precios se han mantenido firmes durante buena parte de la campaña, lo que ha permitido sostener el valor del producto en el mercado. Sin embargo, esta situación se ha visto contrarrestada por una menor producción y un elevado volumen de destríos, lo que ha reducido la rentabilidad global para muchos agricultores.
Una campaña marcada por contrastes
Esta combinación de precios estables pero menor volumen comercializable refleja los desafíos a los que sigue enfrentándose el sector citrícola, donde factores climáticos, productivos y de calidad juegan un papel determinante. La campaña pone de manifiesto la importancia de seguir apostando por la mejora continua, la planificación y el trabajo conjunto dentro del ámbito cooperativo para afrontar con mayor solidez las próximas temporadas.
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Foto: LA UNIÓ
