La Conselleria de Agricultura prevé una caída de la cosecha citrícola en la Comunitat Valenciana segun las últimas estimaciones, debido a las condiciones climáticas adversas. Según las primeras estimaciones de la Conselleria de Agricultura, la producción se sitúa en 2.676.344 toneladas, un 7% menos que la campaña anterior y un 21% inferior a la media de las últimas diez campañas.
El exceso de calor y la falta de lluvias han sido los principales factores que han afectado a la cosecha. La floración, aunque abundante en algunas variedades, ha sido desigual, con una notable disminución en las variedades más populares, como la Clemenules. Estas condiciones meteorológicas han provocado una caída importante de frutos, exacerbada por plagas que se han extendido debido a las altas temperaturas.
Mandarinas y naranjas: Las más afectadas
La producción de mandarinas ha sido la más perjudicada, con una disminución del 10,8% respecto a la campaña anterior, principalmente en el subgrupo de clementinas. La variedad Clemenules destaca por una reducción del 28,5%, afectada tanto por la climatología como por la menor superficie de cultivo.
En cuanto a las naranjas, aunque se espera una caída moderada del 2,4%, algunas variedades, como la Valencia Late, han experimentado un notable descenso del 29%. Las naranjas del subgrupo Navel han resistido mejor, con un leve aumento en algunas provincias.
Impacto en limones y pomelos
La producción de limones también ha sufrido una caída significativa del 13,9% respecto a la campaña pasada, en parte debido a la escasez de agua. Sin embargo, la producción de pomelos ha mostrado un crecimiento del 14,2%, lo que destaca como un aspecto positivo en un panorama general negativo.
El papel de la meteorología y las plagas
Las elevadas temperaturas han afectado no solo al calibre y número de frutos, sino también al desarrollo de plagas como la mosca blanca y el trips. La falta de productos fitosanitarios adecuados y el aumento de los costes de producción han añadido presión a los agricultores, muchos de los cuales se han visto obligados a limitar los tratamientos para reducir costos.
A pesar de las adversidades, las primeras lluvias de finales de agosto han brindado un pequeño alivio, ayudando a que algunas variedades recuperen tamaño y calidad. Sin embargo, se prevé que el impacto en la cosecha de este año será difícil de revertir, consolidándose como una de las más bajas de las últimas décadas.
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