La Comunidad Valenciana está atravesando una sequía que está afectando gravemente a la agricultura de secano y a la ganadería extensiva. Este fenómeno climático extremo ha reducido significativamente la disponibilidad de agua, un recurso esencial para el cultivo del olivar, uva de vinificación y de mesa, almendros y cereales.
Los agricultores y ganaderos valencianos están enfrentando desafíos sin preocupantes debido a la falta de agua. La disminución de las lluvias y las altas temperaturas han llevado a la reducción de las cosechas y al deterioro de la calidad de los productos.
En este contexto, La Unió Llauradora y Ramadera ha tomado medidas para abordar la situación. La organización ha solicitado al Consell la implementación de ayudas y medidas urgentes para mitigar los efectos de la sequía. Entre las propuestas destacan la necesidad de mejorar la gestión del agua y proporcionar apoyo financiero a los agricultores y ganaderos afectados para asegurar la continuidad de sus actividades.
El Consell ha reconocido la gravedad de la situación y se está trabajando en la elaboración de un plan de contingencia que incluya medidas como la optimización del uso del agua y la inversión en infraestructuras hídricas. Estas acciones buscan no solo paliar los efectos inmediatos de la sequía, sino también preparar a la región para futuros episodios de sequía, que se prevén cada vez más frecuentes debido al cambio climático.
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