Con la llegada de los primeros meses del año, en los campos de naranjas y clementinas de la provincia de Castellón comienza una de las tareas más relevantes del calendario agrícola: la poda. Esta práctica permite mantener la estructura del árbol, regular su producción y mejorar tanto la calidad como el tamaño de los frutos.
En nuestro artículo “Cómo se podan los naranjos”, explicamos en detalle las técnicas y momentos adecuados para realizar esta intervención, fundamental para asegurar una buena campaña citrícola.
¿Qué hacer con los restos de poda? Dos formas de actuar
Durante décadas, lo habitual ha sido la quema controlada de los restos vegetales —ramas, leña y hojas secas— directamente en el campo. Esta práctica, bien realizada, es válida y utilizada por muchos agricultores. Sin embargo, en los últimos años, la creciente preocupación por el riesgo de incendios forestales ha hecho que se limite su uso, especialmente en zonas cercanas a masas forestales o en periodos de alta sequedad.
En este contexto, cada vez más explotaciones optan por triturar los restos de poda, incorporándolos al suelo como materia orgánica.
Beneficios agronómicos de la trituración
Más allá de la reducción del riesgo de incendios, la trituración presenta varias ventajas que explican su creciente adopción:
- Mejora la estructura del suelo: los restos triturados se integran al terreno, mejorando su capacidad de retención de agua y facilitando la actividad microbiana.
- Ahorro en fertilizantes: el material vegetal aporta nutrientes al descomponerse.
- Reducción de residuos: se evita acumular o transportar restos, cerrando el ciclo dentro de la propia finca.
No se trata, por tanto, de una pugna entre prácticas, sino de elegir la opción más adecuada según las condiciones del terreno, la normativa vigente y los recursos del agricultor.
La poda es un momento clave para tomar decisiones técnicas que influyen en toda la campaña. Tanto la quema como la trituración de los restos vegetales son opciones válidas, siempre que se ejecuten con responsabilidad. En Cocalni apoyamos aquellas prácticas que, además de cumplir con la normativa, ayudan a mantener seguros nuestros campos y a aprovechar al máximo sus recursos.
