El centro tecnológico ITENE, dentro del proyecto ESCUDO (junio 2024–2025), ha desarrollado una solución revolucionaria: convertir residuos agrícolas en bioestimulantes microbianos y extractos botánicos con capacidad de biocontrol.
¿Cómo funciona este proceso innovador?
1. Aislamiento y cultivo de microorganismos autóctonos
Se aíslan cepas beneficiosas de cultivos de arroz y vid para utilizarlas como agentes de biocontrol. Estas cepas se reproducen de forma eficiente en medios elaborados con subproductos, manteniendo su actividad bioestimulante y antifúngica durante todo el proceso industrial.
2. Extracción de nutrientes mediante hidrólisis
Mediante procesos químico-enzimáticos, se extraen nutrientes de residuos agroindustriales (cascarilla, orujo, pieles cítricas), que luego alimentan tanto a las cepas como a las plantas, mejorando su crecimiento y resistencia.
Beneficios del biocontrol frente a los agroquímicos tradicionales
Una de las principales ventajas es la reducción del uso de fungicidas químicos. En 2023, el 79 % de los fungicidas siguen siendo químicos, por lo que estas alternativas naturales abren camino hacia una agricultura más sostenible. Además, los bioestimulantes y extractos botánicos han demostrado una inhibición de hasta el 70 % frente a enfermedades fúngicas como tizón del arroz, mal de pie o excoriosis. Otro aspecto a destacar es la versatilidad de aplicación, ya que se pueden utilizar mediante riego, pulverización foliar o directamente al suelo, siendo eficaces en semilleros, agricultura y silvicultura.
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ITENE convierte residuos de arroz, vid y cítricos en bioestimulantes…
